RICARDO

Sinopsis del Libro

Nuestro Madrid es pueblo esencialmente sobrio, y para persuadirse de que nuestro Madrid es pueblo esencialmente sobrio, no hay como pasearse por sus calles, y ver cuán desprovistas se hallan de aquellas fondas, de aquellas galerías, de aquellas tiendas por París esparcidas en abundancia, y que ofrecen al paladar toda suerte de licores y manjares. En el año de 1866 todavía era menor el número de establecimientos consagrados a lo que pudiéramos llamar comida pública. Exceptuando las tabernas, con sus fríos pedazos de bacalao frito, y sus tortillas pertenecientes a la edad de piedra; los figones, donde los mozos de cuerda restauraban sus fuerzas, con aquella olla tan provista de tocino como desprovista de carne; las fondas de rúbrica, en su mayor parte inhabitables, Madrid no tenía más comedores oficiales que cierto salon de los entresuelos del Café Suizo, completamente abandonado del público; la casa de Lhardy, que de uvas a peras mostraba en su escaparate algunas cabezas de jabalí, como disponía en sus cocinas algunas comidas de encargo; y el llamado, a la francesa, restaurant de Farrugia, sito a la entrada de la Carrera de San Jerónimo, casi en la desembocadura de la Puerta del Sol, donde un aficionado al bien comer se arruinaba, por dar platos buenos a bajo precio, y por fiar demasiado en las pagaderas, más estrechas ciertamente que las tragaderas, de sus comensales y parroquianos. Entonces, aunque el Café Español existía ya, y daba de comer en los cuartitos del callejón de Gitanos, todavía no se levantaban los salones de Fornos, que luego pasaron a socorrido asunto de arengas tribunicias y tema favorito de oposiciones políticas. Madrid mostraba su sobriedad histórica, que tanto disgusta a los extranjeros, y tanto cuadra a nuestro histórico carácter.

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Biografía de Emilio Castelar

Emilio Castelar y Ripoll, nacido el 7 de diciembre de 1832 en Cádiz, España, fue un destacado político, orador y escritor español, conocido principalmente por su papel como uno de los líderes más importantes de la Primera República Española. Su vida y obra están marcadas por un profundo compromiso con la libertad y la democracia, características que lo convirtieron en una figura influyente en la historia de España.

Castelar, hijo de una familia de ascendencia noble, cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid. Desde joven, mostró un gran interés por la política y la literatura, participando activamente en movimientos liberales. Su oratoria brillante y su capacidad para conectar con el público lo llevaron a convertirse en uno de los oradores más destacados de su tiempo.

En 1868, tras la revolución que derrocó a la reina Isabel II, Castelar se convirtió en un ferviente defensor de la República. Participó en la creación de la Primera República Española en 1873, un periodo caracterizado por inestabilidad política y social. Durante este tiempo, fue elegido presidente de la República en 1873, y su mandato estuvo marcado por esfuerzos para consolidar el gobierno republicano y establecer una constitución que garantizara derechos y libertades a los ciudadanos.

A pesar de su dedicación a la causa republicana, la Primera República no logró mantenerse en el poder y se vio envuelta en múltiples crisis políticas y militares. La situación culminó en 1874 con la restauración borbónica, lo que llevó a Castelar y a muchos otros republicanos a la retirada de la vida política activa.

Tras la restauración, Castelar se dedicó a la escritura y a la docencia. Se trasladó a París, donde continuó su labor literaria y se convirtió en un influyente intelectual. Su estilo se caracterizaba por una prosa elegante y profunda, y a menudo abordaba temas relacionados con la libertad, la educación y la justicia social. Entre sus obras más destacadas se encuentran Las fuerzas extrañas y La cuestión religiosa.

Castelar no solo se limitó a la literatura y la política, sino que también fue un ferviente defensor de la educación y la cultura. En sus discursos y escritos, abogó por la necesidad de una educación laica y accesible para todos, convencido de que el conocimiento era la clave para el progreso de la sociedad.

Su legado es recordado no solo por su papel en la política española, sino también por su contribución a la cultura y la educación. Emilio Castelar falleció el 25 de mayo de 1899 en la ciudad de Ginebra, Suiza, dejando tras de sí una huella indeleble en la historia de España. Su vida y obra siguen siendo estudiadas y admiradas, y su figura es un símbolo del esfuerzo por la libertad y la justicia en un tiempo de convulsiones políticas en el país.

  • Fecha de nacimiento: 7 de diciembre de 1832
  • Lugar de nacimiento: Cádiz, España
  • Fecha de fallecimiento: 25 de mayo de 1899
  • Contribuciones:
    • Política y liderazgo en la Primera República Española
    • Obras literarias notables
    • Defensor de la educación laica y accesible

Su legado perdura en la memoria colectiva española, recordando a todos la importancia del compromiso con la democracia y la educación en la construcción de una sociedad más justa.

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