Iluminada por la pantalla televisiva, la infancia de Gerson Rivelino transcurre en la Guadalajara barrial y setentera, entre amigos sin futuro, madres orilladas a la prostitución, inhalaciones de pegamento, robos a supermercados y escupitajos en la Calzada Independencia: ingredientes sustanciales para una visión sombría, en blanco y negro, frente a una realidad a colores. La vida del personaje se sucede como la programación de la TV: la perilla gira a los ochenta, atestigua el temblor del 85, refleja las explosiones del 22 de abril en los noventa, ve pasar a políticos y "artistas", y...