Educar con cabeza y corazón

Este libro sostiene que la educación académica fomenta el desarrollo de la personalidad de los alumnos; lo que incluye su progresivo crecimiento intelectual y ético. Este proceso ayuda a capacitar y a discernir la futura opción profesional. Se enmarca el desarrollo escolar dentro de un ámbito más integral: la educación de la propia personalidad. Por este motivo abundan las reflexiones antropológicas y éticas, que se consideran irrenunciables en la educación. Se parte de la idea de que la familia es el núcleo humano originario y privilegiado para educar. En un centro escolar hay que ...


























































