Los placeres y los días

Al lado del mundo de la Belle Époque, ese fin del siglo XIX produjo una literatura que tenía en la belleza de la palabra y en un mundo de vaguedades y personajes etéreos sus mejores logros. El joven Marcel Proust se incorpora a la literatura precisamente en ese momento y acoge ese afán sutil por la belleza en Los placeres y los días, su primer libro, en el que, por debajo del «cestillo de flores» que quiere ser, aparecen soterrados los temas que iban a convertir su narración mayor, A la busca del tiempo perdido, en la gran novela del siglo XX. En los relatos, poemas y prosas poéticas ...



