Libros de Antonella Reveco Spalloni (6 libros)
Grrrrrr

Cada vez que un circo llegaba a la ciudad, Santiago se horrorizaba ante la noticia. Nadie sabía que le tenía miedo a los leones. Un día su padre, fiel admirador de los circos, compró entradas en primera fila para la función. Cuando se apagaron las luces para dar inicio al espectáculo, el niño se deslizó fuera de la carpa y ahí se encontró con una gitana que lo convirtió en dragón. Creyendo que se trataba de un raro animal, lo encerraron en la jaula junto a los leones. Allí el niño tuvo la oportunidad de conocer la bondad de estos animales.
Kong Fuzi

En la antigua China vive un niño llamado Kong Fuzi, que está muy emocionado porque va a comenzar su el medio ambiente escritura. Se dirige con papel de arroz y pinceles a la cima de la montaña Bayan Har, cerca del río Amarillo, pero cuando comienza a dibujar unos trazos, un dragón amarillo lo importuna...
Oye ayuda

Una tarde, Martín estaba leyendo muy entretenido sobre la vida de Manuel Rodríguez, cuando le pareció oír: —¡Oye, ayuda, oye, ayuda! Martín se asomó a la ventana, pero no vio a nadie en la calle. Al poco rato, de nuevo escuchó: —¡Oye, ayuda, oye, ayuda! Esta vez, Martín siguió el sonido hasta que descubrió quién hablaba: el loro de la casa del frente. El niño retomó su lectura, pero el loro insistió. En honor a Manuel Rodríguez, Martín decidió ayudarlo...
Monstruos

Isidora es la menor de tres hermanos, y siempre ve monstruos. Sus hermanos y mamá le dicen que no existen. Pero un día, cuando unos monstruos se acercan a ella. Isidora queda inmóvil por el susto, pero a medida que transcurre la historia la niña pierde el miedo...
Los Visitantes

Colomba y su tía abuela Lucrecia viven muy cerca de la playa, tan cerca que desde su casa se escuchan las olas del mar. Una mañana, en que hacía más calor que de costumbre, la tía abuela Lucrecia lanzó al aire sus cinco conchas marinas y, al ver donde cayeron, le dijo a su sobrina nieta que las estrellas del mar les dijeron a las del cielo que vendrían unos visitantes. En ese momento golpearon a la puerta. Colomba abrió y se encontró con un pingüino.
Pequeños frutos azulados

Todas las mañanas, Pardo el oso se levanta somnoliento y, a paso lento, se aproxima a un arbusto repleto de pequeños frutos azulados, abre el hocico para comer su fruta favorita y, cuando ha saboreado suficientes, inicia su larga y animada caminata por el bosque. Pero una mañana, sucedió algo diferente: cuando se preparaba para comer esos deliciosos frutos, la tierra tembló y el arbusto se cubrió con una luz azul. Luego en un instante, despareció...